¡Fabulosos 30!

Aquí estoy, entrando en mi tercera década. Casada, mamá de dos, y a punto de cumplir 31.
A veces me río porque, desde que tenía quince años, soñaba con tener treinta. No sé por qué, pero siempre imaginé que sería la mejor edad de una mujer. No por perfección, sinoo porque, de algún modo, ya sabes lo que quieres y lo que definitivamente no.

Recuerdo que hace más de diez años me entró la inquietud de escribir. Me compré un diario —que aún conservo— y cada día llenaba sus hojas con lo que me pasaba. Siempre cargaba una libreta en la bolsa, la mochila o donde pudiera, porque las ideas llegaban sin avisar. A veces escribía frases sin sentido, otras veces verdades que me dolían. Pero siempre me hacía bien.

Ya casada, un día mi esposo encontró uno de mis diarios. Primero se rió, luego se puso serio y me dijo:
—Deberías componer canciones. Hasta les puse melodía.

Le contesté que estaba loco. Que yo solo escribía por gusto. Pero años después volvió a insistir:
—Haz un blog.

Y aquí estoy.

A veces no sé si lo que escribo tiene valor para alguien más, pero sí sé que escribir me da vida. Me relaja, me aclara, me devuelve pedacitos de mí. No tengo una gran estrategia. No busco enseñar nada. Solo quiero compartir. Un poquito de todo: pensamientos, recuerdos, ideas, dudas… lo que venga. Porque me aburro si me encierro en un solo tema. Y porque creo que la vida está hecha de mezclas.

A mis casi 31, me siento más valiente que antes. No más fuerte, ni más sabia. Solo más dispuesta a intentar. Esta década me sabe a nueva oportunidad, a renacer, a reacomodar piezas.

A veces me pregunto si estoy llegando tarde a ciertas cosas. Pero luego me acuerdo de que hay flores que florecen en otoño, y otras que esperan la primavera.

Tal vez yo apenas estoy empezando a florecer.

Con cariño,


Mariana Celis.





Comentarios

Entradas populares